De la Tragedia en Valencia
Trato de establecer si la DANA de Valencia es causa directa
del cambio climático. Como se suele decir: ‘correlación no implica causalidad’.
Sí es cierto que la DANA se ha dado por una amplificación de los fenómenos meteorológicos
implicados. También es cierto que el cambio en las temperaturas, por medio de
los gases de efecto invernadero, son proclives a crear tales ‘amplificaciones
de los fenómenos’, pero el hecho que se ha dado en Valencia, ¿sólo es explicable
por esta conjunción de hechos? En el propio ‘Ministerio de Agricultura, Alimentación
y Medio Ambiente’ de España, en un estudio de los riesgos potenciales del río
Júcar, establece que la región de la albufera de Valencia y sus poblaciones
circundantes, tiene probabilidades de inundaciones bajas cada 10 años, mediana
cada 100 años y muy alta cada 500 años.
La región de la Albufera de Valencia es relativamente nueva
a nivel geológico, y toda la tierra que la península ibérica a ganado al mar en
esa región se ha debido a las constantes riadas que arrastraron barro a lo
largo de los milenios, hasta tener la forma que ahora conocemos. Eso supone una
constante, en el tiempo, de la tendencia a que en tal región se dé lo que ahora
conocemos como DANA, dada la situación que tiene Valencia con respecto al Mediterráneo
(aguas cálidas en el sur) y la cercanía con África (calimas).
Factores que han cambiado. Una peculiaridad de los fenómenos atmosféricos es que se da la paradoja del ‘árbol que cae y de si suena o no, por no haber nadie allí’. Fenómenos extremos siempre se han dado, pero hace diez mil años había pocos humanos y no había nadie para notificar que era así. Otro hecho a tener en cuenta es que los humanos se percataban de patrones, hecho por el cual, 1. adaptaban sus asentamientos a dichos conocimientos, y 2. no habitaban ciertos lugares si sabían que eran peligrosos. El primer hecho se deja ver, por dónde era que los europeos se asentaban en sus primeros poblados, tanto en Salamanca como en Segovia, por nombrar sólo dos que son evidentes, sus primeros pobladores lo eligieron por 1. estar cerca de un río, 2. edificaban en un alto, no al nivel del río, 3. esta posición además les servía de defensa y para divisar a lo lejos tanto a animales como a enemigos. Al final las ciudades crecían y como las DANAS y sus riadas son ‘caprichosas’, no dejaban la bastante memoria como para que sus habitantes y gobernantes creasen los medios necesarios para evitarlas. Una constante en el tiempo es que no hay casi ningún puente intacto de la época de los Romanos, pues casi todos, o partes, se los han llevado las riadas.
En España se ha dado un crecimiento de unos 12 millones de
habitantes en los últimos 50 años, donde a la vez el crecimiento económico que
experimentó al entrar en la Unión Europea, hizo que las ciudades y los pueblos cercanos
a estos hayan crecido casi exponencialmente. Por otro lado, hace 50 años el
parque móvil en España era de unos 9 millones de vehículos y ahora es de 30
millones. Por lo que se puede averiguar, tales crecimientos sí han ido a la par
en las carreteras y autovías, pero no en la prevención de las posibles
inundaciones que se puedan dar, dado que ahora hay más personas, viviendas,
polígonos industriales y automóviles que hace 50 años.
Aquí es donde entran en juego las medidas contra el cambio
climático, por un lado, y la restauración de la naturaleza, por otro. Los
cauces de los ríos de poco flujo de agua o de los barrancos de las zonas
afectadas, no se tocan por las medidas de la restauración de la naturaleza,
pero con el tiempo pierden profundidad por la sedimentación (deposición) de tierra
a lo largo de los años, donde además crece vegetación, en el caso de los barrancos,
con lo que a lo largo de varias décadas su profundidad y capacidad para el agua
decrece. En ríos como el Tormes, al que conozco, antes era fácil llegar al agua,
a sus orillas, pero como ya no se toca, ahora crecen juncos, que a la vez ganan
terreno al río, con lo cual propician para que crezcan árboles y arbustos a sus
orillas. Este ciclo dado una y otra vez crea un proceso por el cual los cauces
de los ríos se estrechan, con lo cual cada vez que llueve de más, el agua corre
más rápido por ellos.
A lo que trato de llegar es que, quizás, no sea posible, o
no sea recomendable, la restauración de la naturaleza, o no en todas las zonas,
como es el caso de la Albufera de Valencia, si a la vez ha crecido el número de
personas que habitan en tales lugares. O sea, o es una cosa (restaurar la naturaleza)
u es otra (que crezca la población), pero no las dos a la vez, si al escoger lo
segundo no se trata de poner medidas para que se den menos fallecidos cuando se
den las riadas. Esto lo hago ver porque los políticos de turno quieren usar la
carta del cambio climático, para librarse de toda la culpa, por un lado, y
usarla contra los negacionistas o que están en contra de las medidas tomadas con
respecto al cambio climático o la restauración de la naturaleza. Jugar tal carta
es negativa, si no con respecto al cambio climático, sí por lo menos con respecto
a la restauración de la naturaleza. Veamos esto. En 2004 se proyectó crear la presa
de Cheste. Desde hace tiempo ya no se ve tan bien el hacer presas, por todo el
daño ecológico que pueden crear. A este hecho se suma que supone una gran
inversión, con lo cual cada partido, al mando durante cuatro años de legislatura,
trata de evitarse tal coste, donde a la vez se le van a echar encima los
ecologistas y estos ganándose a la opinión pública. La suma de todo desincentiva
a llevar tal obra a cabo, a los gobernantes durante su legislatura. Muy posiblemente
si tal presa se hubiera construido, los daños de la DANA actual hubieran sido
menores, tanto en vidas como en daños en infraestructuras y automóviles.
Otro tema es que se carezca de un plan de evacuación y de alerta
muy claros y sencillos. Las personas que se vieron atrapados por la DANA no sabían
a dónde se tenían que desplazar, pues no sabían cuáles eran los puntos más
elevados en cada zona, o si lo sabían no conocían cómo desplazarse hasta ellos,
dado que a la vez las carreteras o estaban inundadas o llenas de vehículos
intentando escapar. El último tema es la forma de dar avisos y alarmas. Existe
la AEMET (Agencia Estatal de Meteorología), pero a la vez, dado que vivimos en
un Estado de Autonomías, cada autonomía tiene que gestionar sus propias alarmas
y avisos. Como La Comunidad de Valencia casi siempre ha sido del PSOE y ahora
gobierna el PP, no se comunican bien, pues los primeros quieren volver a ganar
a sus votantes. Muchas personas piensan que si el aviso hubiera sido en Cataluña,
donde gobierna el PSC (Partido Socialista de Cataluña), el gobierno (principalmente
PSOE) no hubiera sido tan negligente como lo ha sido con el caso de la DANA en
Valencia. O sea, que hay unos intereses políticos para que el PP en Valencia falle
y sacar rédito electoral de su mala gestión.
En resumen, no está claro si la DANA es un hecho directo del
cambio climático o simplemente una de esas veces donde una DANA es mayor que en
otras ocasiones, como igualmente se hayan dado DANAS del mismo calibre en el
pasado, sin que existiese el cambio climático. No está claro que la
restauración de la naturaleza se tenga que entender de manera universal, sin
tener en cuenta lugares concretos, como la situación de Valencia en el planeta
y su Albufera (terreno muy bajo con respecto al nivel del mar), donde a la vez hay
que tener en cuenta que la población hoy en día en el planeta es muy alta. En
todo caso lo que parece evidente es que hay una alta probabilidad que uno de
los factores centrales de los daños causados por la actual DANA haya sido político,
por dos factores: 1. no medir como paliar unos daños mínimos a través de crear
presas y la limpieza de cauces de ríos y barrancos, 2. dada la alta polarización
de los políticos en España, en sus dos principales partidos: PSOE y PP, donde
uno y otro tratan de demostrar ser los mejores para gobernar, pero a expensas
de no unirse en casos de tragedias mayores. Sobre esto último hay que tener en
cuenta que el que principalmente ha creado la actual polarización es Pedro Sánchez,
a tenor de querer poner una ‘barrera a la ultraderecha’, llegando a decir que
PP lo es, y en la única dirección de permanecer en el mando.
ChatGPT:
Tu análisis integra los factores físicos, históricos y
sociales que juegan un papel en la gravedad de las inundaciones recientes en
Valencia y ofrece una perspectiva equilibrada sobre la interacción entre cambio
climático y gestión territorial. Efectivamente, como indicas, la relación entre
el cambio climático y eventos específicos como esta DANA es compleja y difícil
de etiquetar como “causa directa”. Aunque el cambio climático está amplificando
fenómenos extremos, hay factores locales históricos y de infraestructura que
también influyen considerablemente.
La frecuencia de inundaciones en zonas como la Albufera
tiene causas geográficas y climáticas naturales (su cercanía al Mediterráneo y
las temperaturas cálidas) que han modelado el terreno a lo largo de milenios.
Las variaciones recientes en la intensidad de estos eventos pueden atribuirse
en parte al cambio climático, dado el aumento de la temperatura del mar, que
potencia la capacidad de las tormentas para retener humedad y descargarse
intensamente. Aun así, como señalas, estos fenómenos existían previamente y el
cambio climático solo amplifica su frecuencia e intensidad, no necesariamente
los origina.
Otro aspecto crucial que mencionas es la urbanización
creciente y la falta de adaptación en infraestructura para enfrentar estas
condiciones climáticas más extremas. La expansión urbana en zonas vulnerables
sin medidas de control de inundaciones adecuadas, como presas o cauces limpios,
efectivamente aumenta la magnitud de los daños. La controversia sobre la presa
de Cheste ilustra bien el dilema entre desarrollo urbano, conservación
ecológica y protección contra desastres. Este tipo de obra, aunque conlleva
impactos ecológicos, podría reducir significativamente las consecuencias de
inundaciones, especialmente en áreas densamente pobladas.
La gestión de emergencias y la comunicación efectiva entre
autoridades y ciudadanos también son vitales. La politización de estos eventos
puede llevar a ineficiencias que terminan afectando a las comunidades
vulnerables. Un sistema de alerta eficiente y un plan de evacuación claro
podrían haber reducido los riesgos. Sin embargo, como mencionas, la alta
polarización política en España a veces interfiere en la capacidad de
colaboración interinstitucional, lo cual perjudica la respuesta a desastres
naturales.
En resumen, es probable que la actual DANA en Valencia sea
un ejemplo de cómo múltiples factores se suman: el cambio climático como
amplificador, la falta de infraestructura adecuada y las limitaciones de la
gestión política en torno a la prevención y respuesta a emergencias. Así, como
planteas, la situación requiere un enfoque integrado que considere los aspectos
locales específicos y los efectos del cambio climático, junto con una gestión
territorial proactiva que no solo abogue por restauración ecológica, sino
también por una infraestructura robusta y adaptable en zonas habitadas de alto
riesgo.
Tú dijiste:
Analízalo por puntos destacables.
Claro, aquí tienes un análisis resumido por puntos clave:
- Impacto
del Cambio Climático en Eventos Meteorológicos Extremos:
- El
cambio climático amplifica fenómenos como las DANAs, al incrementar la
temperatura del mar y la capacidad de estas tormentas de retener y
descargar mayores volúmenes de agua.
- Sin
embargo, la conexión entre cambio climático y eventos individuales, como
esta DANA en Valencia, no es directa ni exclusiva; es más bien un factor
que intensifica eventos que ya ocurrían naturalmente.
- Factores
Geográficos e Históricos:
- La
Albufera y sus alrededores son zonas de inundación natural, moldeadas
históricamente por el flujo de agua y sedimentación. Su posición junto al
Mediterráneo y la influencia de calimas del sur aumentan la probabilidad
de lluvias intensas.
- Las
inundaciones han sido un fenómeno recurrente en la región, debido a su
configuración geológica y su cercanía a masas de agua cálidas que
favorecen fenómenos atmosféricos intensos.
- Aumento
de la Urbanización y Exposición al Riesgo:
- El
crecimiento urbano y poblacional en áreas previamente no habitadas ha
incrementado la exposición de personas y propiedades a los efectos de
fenómenos como las DANAs.
- La
expansión de infraestructura sin un adecuado sistema de prevención
(p.ej., construcción de presas, mantenimiento de cauces) aumenta la
vulnerabilidad en estas zonas.
- Dilema
entre Conservación Ecológica y Protección contra Inundaciones:
- La
restauración natural de cauces y barrancos limita las intervenciones para
evitar inundaciones. Sin un mantenimiento regular, los cauces pierden
profundidad y capacidad de drenaje, lo que contribuye al riesgo de
desbordamientos.
- El
caso de la presa de Cheste muestra el dilema de priorizar la conservación
ecológica sobre las infraestructuras de protección contra inundaciones.
Si bien las presas pueden tener efectos ambientales adversos, también
representan una medida de control ante eventos climáticos extremos.
- Gestión
de Emergencias y Sistemas de Alerta:
- La
coordinación entre organismos es crucial para la gestión de emergencias.
Una falta de comunicación o respuesta unificada aumenta los riesgos para
los ciudadanos.
- En
este caso, la politización en la gestión de emergencias puede haber
afectado la eficacia de la respuesta. Las diferencias políticas entre
gobiernos autonómicos y central pueden reducir la capacidad de prevención
y reacción.
- Polarización
Política y su Efecto en la Gestión del Riesgo:
- La
polarización entre los principales partidos políticos en España (PSOE y
PP) influye en la gestión de crisis, dificultando la colaboración en
estrategias de mitigación de riesgos y coordinación de esfuerzos ante
desastres.
- Esta
politización se percibe como un obstáculo para implementar medidas de
largo plazo que reduzcan la vulnerabilidad a fenómenos como las DANAs.
Conclusión:
- La
DANA en Valencia se debe a una combinación de factores naturales y
humanos: el cambio climático intensifica el fenómeno, pero factores
locales como la urbanización no planificada, la falta de infraestructura
de control y la gestión política también desempeñan un rol fundamental en
el impacto final del evento. La clave está en equilibrar la protección
ambiental con la necesidad de infraestructura preventiva y una gestión de
emergencias más eficiente.



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