Comprar Voluntades
De cara a las elecciones europeas se han aprobado nuevos subsidios de desempleo, ha crecido el número de personas para ingreso mínimo vital, se van a legalizar medio millón de inmigrantes, el gobierno se pronuncia para la existencia del Estado Palestino y se quería aprobar la prohibición de la prostitución. Esto último no ha sido aprobado, al votar no el grupo Sumar (¿para llevar la contraria a Irene Montero?). Sí creo que tenga que haber un Estado palestino, pero no es el momento adecuado, dado que gobierna Hamas, después de unos últimos atentados muy crueles y que aun tengan a personas secuestradas. El grupo terrorista Hamas a felicitado al gobierno español, no creo que tal hecho sea digno de honra. Para los efectos es como premiar el terrorismo (recordar que la premisa en los secuestros es no pagar, para que los secuestros no se incrementen por ser rentables, o en otro caso, tu hijo te pide dinero y no se lo das, pero te da un tortazo y se lo das, ¿cómo te pedirá dinero la siguiente vez?). El proyecto llevaba parado casi 10 años, ¿por qué ahora y no cuando entró a gobernar el PSOE? Israel tomará medidas contra España, y cuando se dice Israel quiere decir además los lobbies de presión judíos en Estados Unidos, que es de los más fuertes e influyentes. Creo que va a generar más violencia, más que llamar a la paz.
Todo es oportunista y manipulador. Compran voluntades, compran votos. Todas las medidas son cortoplacistas, miran la ventaja a corto plazo, pero les da igual si a la larga va a ser negativo. El futuro no importa, España no importa. Importan los votos, importa ganar. Cada vez es mayor la carga económica del Estado, con lo que tiene que estar subiendo más los impuestos o crear nuevos. En las grandes empresas no se hace daño, la clase baja se ve sostenida por las ayudas, pero el mayor daño es en las pequeñas y medianas empresas, o los autónomos (la clase media), donde o tendrán que subir los precios y/o despedir empleados, o en el peor de los casos, cerrar. No es nuevo, ya ha pasado en otras economías, como la Argentina. Todo parecerá ir bien, pero año a año se irá acumulando los 'daños' hasta que empiecen a ser evidentes y donde ya no se podrá dar marcha atrás.
(Bajo mi punto de vista Pedro Sánchez realmente no tenía una opinión clara sobre todo esto del tema palestino israelí. Pero sabía que de ponerse del lado de Israel podría haber algún atentado en España, además de generar descontento con todo los inmigrantes con creencias en el Islam. Por ello, por seguir en el poder, lo que más le interesaba era no tener atentados en España, pues recaerían sobre su gobierno las culpas.)
El trabajador español medio paga 3.860 euros de IRPF al año – y cerca de 15.500 euros al sumar el efecto de IRPF, cotizaciones e IVA.
El IJM publica el Impuestómetro, un estudio que mide la incidencia de la tributación sobre la renta de los contribuyentes españoles.
- El peso de los impuestos sobre el PIB ha subido del 32 al 38 por ciento desde 1995. De dicho aumento de seis puntos porcentuales, el 60 por ciento ha tenido lugar bajo gobierno de Pedro Sánchez.
- Si se pretende “armonizar” la fiscalidad española con la europea, la subida de impuestos resultante será de 39.000 millones de euros, cifra equivalente a 2.082 euros por hogar.
- En promedio, los socios de la UE apenas han aumentado los impuestos de 2019 a 2022. En cambio, España ha sido el país de la Unión Europea con mayor incremento de la presión fiscal durante este periodo, lo que solamente ha contribuido a empeorar nuestro desempeño antes, durante y después de la pandemia, hasta el punto de que ocupamos el último puesto del Indicador de Gestión Económica.
- Dos de cada tres euros de aumento de la recaudación tributaria bajo mandato de Pedro Sánchez han recaído sobre las familias. En total, el líder socialista ha elevado los ingresos tributarios por un monto equivalente a 3.890 euros por hogar. Casi la mitad de la subida se debió a la decisión de no indexar los impuestos a la inflación y, por tanto, no descontar el efecto en el sistema tributario de la mayor subida de precios en cuarenta años.
- En promedio, Sánchez crea o sube un impuesto cada mes. De 2018 a 2024 ha aplicado no menos de 69 aumentos tributarios. Además, durante el ejercicio 2025 pretende elevar la recaudación en otros 7.000 millones, cifra equivalente a 371 euros por hogar.
- La presión fiscal en Alemania es un 10 por ciento mayor que en España, pero la renta de los teutones es un 45 por ciento más alta. Esto nos recuerda que es preciso relacionar la presión fiscal con los niveles de renta de cada país. De hecho, si se equilibrase el peso de los impuestos sobre el PIB con los niveles de renta observados en España, la fiscalidad se reduciría en 15.000 millones y las familias pagarían 815 euros menos cada año.
- Una renta media en España percibe un salario total real de 34.989 euros, pero a esta cifra hay que descontarle 8.157 euros de cotizaciones a cargo de la empresa y 1.731 euros de contribuciones a nombre del trabajador, así como un IRPF de 3.860 euros y un gasto acumulado por IVA de 1.450 euros. En total, el 43,44 por ciento del salario completo termina en las arcas de Hacienda debido a estas tres figuras fiscales. Si a las cotizaciones sociales, el IRPF y el IVA le sumamos el IBI, un trabajador medio paga 15.480 euros cada año en impuestos, lo que supone el 44,24 por ciento de su salario completo.
- A estas cifras hay que añadirle el impacto de las rentas del ahorro (a lo largo del tiempo, unos 20.000 euros por familia), los impuestos sobre las herencias y el patrimonio (en vías de “armonización” por parte del gobierno de Pedro Sánchez), la tributación de las primas de seguro (unos 110 euros por hogar), la imposición aplicada a la compra de vivienda (en torno al 26 por ciento del precio final, lo que serían 50.000 euros en una adquisición de 200.000 euros), los gravámenes que afectan a la compra y uso del automóvil (desde el IVA a los tributos de matriculación y circulación, pasando asimismo por las multas recaudatorias, la normativa WLTP y los impuestos aplicados al combustible) y las exacciones sobre el consumo de alcohol (40 por ciento del precio final) o tabaco (80 por ciento del precio final). Al considerar todas estas figuras tributarias, el contribuyente medio paga más del 50 por ciento de lo que gana a Hacienda.



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